El daño reputacional por lavado

El banco más grande de Dinamarca, el Danske Bank, vio como el pasado 04 de julio sus acciones bajaron 3% en la Bolsa de Copenhague, resultado del daño reputacional ocasionado por un escándalo por el presunto lavado de US$ 8.300 millones a través de su filial en Estonia. La caída continúa y ya las acciones han perdido un 5% de su valor.
El daño reputacional comenzó a partir de las informaciones presentadas por el diario danés Berlingske, que detalló durante meses las investigaciones relacionadas al presunto lavado de dinero llevado a cabo en la filial estonia del Danske Bank, la cual, debido a sus débiles controles, permitió el blanqueo de dinero proveniente de Rusia, Moldavia y Azerbaiyán entre 2007 y 2015.
Adam Barrass, analista de Berenberg, expresó que “los titulares son claramente negativos para el Danske, con el problema arrastrando el rendimiento de las acciones durante el año pasado”, en referencia al desempeño por debajo al índice bancario de Europa que ha tenido el banco en los últimos tiempos y el golpe a su reputación recibido actualmente.
El portal de noticias Bloomberg, por su lado, señala este escándalo como “lo que podría ser la mayor saga de crímenes financieros en la historia danesa moderna”, incrementando el daño reputacional al Danske Bank y las potenciales pérdidas a causa de esto. Además, indica que la entidad de Dinamarca tiene el “peor desempeño en el índice Bloomberg de acciones financieras europeas”.
Christian Thatje, un corredor de acciones en Sydbank A/S, declaró para Bloomberg que “los inversores están respondiendo esta vez, dado el tamaño del escándalo”, por lo que las pérdidas en el mercado de valores pueden ser aún mayores. “Es el caso más conocido de blanqueo de dinero en curso a nivel mundial y eso está presionando a la administración y plantea dudas sobre cuáles serán las consecuencias”, añadió.
La corrida de clientes quedó reflejada con el reciente anuncio de la firma Unity Technologies de cerrar sus cuentas en el banco. Según un informe del Financial Times, David Helgason, el empresario detrás de Unity Technologies, afirmó que la empresa buscará otra entidad bancaria, debido al escándalo de lavado de dinero que está perjudicando la reputación del Danske Bank. "La gerencia no solo debe asegurarse de que su negocio cumpla con la ley (como aparentemente lo haya hecho), sino también asegurarse de que sus acciones puedan soportar la luz del día. Y en eso [el banco] ha fallado tan seriamente, que nosotros, sus clientes, debemos enfrentar las consecuencias y seguir adelante”, escribió el ejecutivo en una carta abierta en Facebook.
Las irregularidades del banco
Mediante la revisión de unos 7 millones de emails y más de 7.000 documentos, las autoridades han encontrado diversas irregularidades en el cumplimiento, como por ejemplo:
- Utilización de cuentas creadas por empresas fachada (shell companies) que no reflejan un interés comercial legítimo.
- Las empresas utilizadas eran creadas en paraísos fiscales y jurisdicciones de alto riesgo, como las Islas Vírgenes Británicas.
- Elevado número de transacciones por parte de shell companies. En un caso, una empresa realizó 2.270 operaciones en un período de 365 días.
- Las transferencias de dinero tenían justificaciones genéricas e incompletas.
- Las descripciones de las operaciones relacionadas a múltiples empresas tenían los mismos textos.
Otras acciones
Además de las enormes pérdidas ocasionadas por la caída del valor de las acciones y por la pérdida de clientes, el banco enfrenta una gran presión de parte de los reguladores de Dinamarca. Al mismo tiempo, es factible que las autoridades de Estados Unidos hayan iniciado sus propias investigaciones, como ya lo hacen los reguladores franceses, lo que pudiera generar enormes multas contra la entidad, tal como sucedió con el Deutsche Bank (US$ 630 millones) y el HSBC (US$ 1.900 millones), entre otros.
Las diversas acusaciones de lavado ocasionaron la dimisión de miembros importantes del banco, como tal es el caso de Lars Morch en abril, miembro del consejo ejecutivo de Danske Bank, responsable de banca de negocios de la entidad, el área de banca internacional y las operaciones en los países bálticos.
En definitiva, la situación actual del gigante danés demuestra de manera explícita el verdadero efecto que puede ejercer un serio daño reputacional sobre las entidades financieras, independientemente del tamaño o fama que tenga. El desmoronamiento continuo del valor en las acciones del banco y las presiones sobre los dirigentes podrían suponer un punto de quiebre que coloque al reconocido banco en una posición más que vulnerable. (fuente: lavadodinero.com)

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